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    Club Deportivo Castellón - Año 1922
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Todos señalan a Blasco

http://www.elperiodicomediterraneo.com/noticias/deportes/todos-senalan-a-blasco-con-dedo-acusador_819864.html

JUANFRAN DE LA OSSA 04/06/2013

Todos señalan a Blasco con el dedo acusador

Los primeros imputados, Ludeña y Giner entre ellos, apuntan al exconsejero delegado

La instrucción del caso Castellnou2005 arrancó ayer, tras sucesivos aplazamientos, con las declaraciones de los cuatro imputados citados. Como si de una estrategia pactada se tratara, todos apuntaron hacia Antonio Blasco como principal -y único, según les testimonios- responsable de los diversos delitos societarios que han provocado el desvío de varios millones de euros de la entidad.

Luis Amaro, Ferran Giner, Vicente Zorrero y Miguel Ángel Ludeña (por este orden) fueron declarando, en la matinal de ayer, ante el Juzgado de Instrucción nº 2 de Castellón, pese a que, en un principio, solo estaba acreditada la presencia de Giner (socio de Blasco y administrador de Tofer Sports, una de las empresas investigadas) y Ludeña. Amaro, relacionado con las firmas Gesfipaval2007 y Marclan Asesores e Inversores, abrió el turno, antes de dejar paso a Giner, el único que, a la salida, declaró públicamente su inocencia, reiterando sentirse una víctima de Blasco (dentro, incluso, pidió perdón).

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Declaración de Giner

Giner: ´No me he beneficiado, ni me he llevado un euro del Castellón, me engañaron´
www.levante-emv.com

Enrique Ballester

Fernando Giner, imputado en un presunto desvío de fondos del CD Castellón, afirmó sentirse engañado por el ex consejero delegado Antonio Blasco, con quien le unía una cierta amistad desde la época en la que coincidieron en el Levante UD. "Confié en una persona y al final me tuve que desengañar", resumió. "Él era gerente y yo futbolista, luego segundo entrenador, y teníamos una relación directa. Yo confío en las personas, salíamos con la familia... Que luego te engañe alguien así, como persona me duele, y si encima te pone en el centro de toda esta historia no puedo hacer otra cosa que colaborar con la justicia y con el CD Castellón", explicó a la salida ayer de los juzgados.

Giner reconoció que la imputación y la consiguiente declaración "no son asuntos agradables, pero dada la situación me presenté voluntariamente para venir y aclarar las cosas. El Castellón ha hecho lo que tenía que hacer. Me considero inocente pero es algo que no debo decirlo yo". El nombre de Giner aparece en dos de las empresas (Tofer e Insomnia) que presuntamente facturaron cantidades sospechosas de las arcas del club. En ese sentido, quien fue futbolista del Valencia, alegó que todo había sido "un tema de desconocimiento de lo que hacía Antonio Blasco por su cuenta. Me han preguntado por cosas que no sabía, no tenía ni idea. Estoy tranquilo porque yo no me he llevado un euro ni de las empresas de Blasco ni del Castellón". Añadió que en los últimos meses había intentado contactar con Blasco en vano. "No ha habido forma", dijo.


Primeras declaraciones

Todos señalan a Blasco con el dedo acusador
www.elperiodicomediterraneo.com
Los primeros imputados, Ludeña y Giner entre ellos, apuntan al exconsejero delegado
 

JUANFRAN DE LA OSSA 04/06/2013

La instrucción del caso Castellnou2005 arrancó ayer, tras sucesivos aplazamientos, con las declaraciones de los cuatro imputados citados. Como si de una estrategia pactada se tratara, todos apuntaron hacia Antonio Blasco como principal -y único, según les testimonios- responsable de los diversos delitos societarios que han provocado el desvío de varios millones de euros de la entidad.

Luis Amaro, Ferran Giner, Vicente Zorrero y Miguel Ángel Ludeña (por este orden) fueron declarando, en la matinal de ayer, ante el Juzgado de Instrucción nº 2 de Castellón, pese a que, en un principio, solo estaba acreditada la presencia de Giner (socio de Blasco y administrador de Tofer Sports, una de las empresas investigadas) y Ludeña. Amaro, relacionado con las firmas Gesfipaval2007 y Marclan Asesores e Inversores, abrió el turno, antes de dejar paso a Giner, el único que, a la salida, declaró públicamente su inocencia, reiterando sentirse una víctima de Blasco (dentro, incluso, pidió perdón).

Tras Zorrero, vinculado con Insomnia Publimedia y, de facto, lugarteniente de Blasco, llegó el turno de Ludeña, a quien las dos partes denunciantes (club y Sentimiento Albinegro, representados por sus respectivos abogados: José Cano-Coloma por el primero; Enrique Galindo y Juan Carlos Rivas, de la asociación de pequeños accionistas y abonados) consideran, junto al antiguo consejero delegado, un presunto cerebro de la trama. No solo optó por guardar silencio ante los medios sino que, pese al interrogatorio de la jueza y el fiscal jefe, ofreció una endeble defensa, que podría comprometerle. Hasta llegó a negar que fuera director general o gerente del club, sino que era solo un empleado más, aportando explicaciones poco plausibles.

“YO NO SABÍA NADA...” // Así, pues, primó la táctica de echar balones fuera, del “yo no sabía nada”… En consecuencia, “Blasco era el que llevaba esos temas”, “yo solo firmaba”… fueron frases que salieron de los cuatro primeros imputados, de los 20 que están ya en la causa, que desfilaron ante María Victoria García Alós y también el fiscal jefe, que intervino a menudo, demostrando ambos que tienen muy estudiado el caso.

A la salida, tras casi seis horas de declaraciones, los letrados de las partes denunciantes mostraron su satisfacción por el primer día de instrucción. “Estamos contentos porque, por vez primera, se habla de lo que ha pasado en el Castellón en el juzgado”, sostenía Galindo. “Ya esperábamos que todos dijeran que no habían hecho nada y que señalaran a Blasco”, puntualizó Cano-Coloma.


ALUCINACIONES, por Antonio Alcaraz

 

Según la mitología clásica, la fuente de Castalia era el manantial del que surgían los vapores alucinógenos que provocaban al oráculo de Delfos las visiones que le permitían predecir el futuro. Sin duda, en Castellón hemos hecho honor a esa mitología. La fuente anexa al teatro de los sueños albinegro ha sido testigo de muchas cosas, y sobre todo de un pasado reciente digno de los más potentes alucinógenos. De una gestión económica aparentemente modélica y de aspirar a la primera división pasamos de manera meteórica a las catacumbas del fútbol regional arrastrados por un vergonzoso abandono del club y una deuda galopante. Todo ello aderezado con estrambóticos episodios de inacabables compraventas, advenimiento y caída de mesías diversos (con y sin glamour), humillantes impagos a jugadores y empleados,  juntas de accionistas celebradas en la puta calle y hasta el último mediático episodio del ex–presidente y la pitonisa. Conocidos por la desgracia deportiva y el folclore extradeportivo, somos la risa de España. Alucina pepinillos, o massa per a la carabassa, que decimos por aquí.

La versión oficial del hundimiento albinegro habla de dejadez, de cierta torpeza casi inconsciente, de estallido de burbujas, de la angustia de las urgencias históricas, del mítico tendido 7, de la teatral pasividad institucional y, ya en la intimidad, de hipotéticas largas manos que vendrían del sur. Pero la documentación de las denuncias presentadas en el juzgado habla además de otra realidad alucinante: De un desguace sistemático y despiadado del club, presuntamente ejecutado de manera calculada ya desde el primer minuto (2005) con premeditación y alevosía (y no sé si nocturnidad) en las narices de los que firmaban las subvenciones y de los que vigilaban la primicia con tanto celo como desdeñaban el análisis de la verdad profunda.

Es revelador de la tremenda confusión generada que hayan tenido que ser unos simples aficionados de grada como Sentimiento Albinegro quienes han documentado el sentir general de que las cosas no eran como nos las habían contado, que existían muchas preguntas sin respuesta e incertidumbres de suficiente calado para que un juez las considerara como indicios de delito. Han sido muchas horas de buscar, preguntar, escuchar, analizar, de encontrarse algunas puertas abiertas y muchas otras cerradas. También es significativo conocer que los presuntos saqueadores no actuaron ni a escondidas ni en solitario, sino que requirieron una serie ingente de colaboradores necesarios. Por eso la lista actual de imputados no es más que la punta de un incierto iceberg. Es posible que no sean todos los que están, pero es evidente que no están todos los que son. El proceso acaba de empezar a andar, y las sucesivas comparecencias podrán aclarar las acciones de unos o comprometer las de otros. No será inmediato ni fácil, como nada lo ha sido en este proceso. Alguno se resistirá a abrir la puerta tras ver a la policía por la mirilla o aducirá problemas de salud para dilatar el proceso. Otro moverá a sus aún fieles peones para inventar nuevos mantras con que convertir a los verdugos en víctimas y viceversa. Y, por supuesto, habrá quien se prestará a esa inquietante lógica inversa que pone en duda las intenciones de aficionados, secretarios judiciales, fiscales y jueces antes que las de los propios imputados y sus colaboradores. Será una carrera de fondo, en la que los aficionados no queremos ni cabezas de turco, ni fotos arribistas, ni carpetazos en falso, ni promesas incumplidas, ni palmaditas en la espalda que no se traducen en nada. Sólo queremos saber la verdad, cueste lo que cueste y pese a quien pese. Saber qué fue de nuestros sueños, de nuestras ilusiones y ya que estamos, saber qué fue del dinero de nuestros abonos y entradas. Y mientras esperamos que la Justicia vaya dando pasos seguros, aunque muy a nuestro pesar sea lentamente, siempre nos quedará la esperanza de que la fuente de Castalia nos alucine por causas estrictamente deportivas, para variar. Un ascenso, por ejemplo.

 


El Bebedizo por Enrique Galindo

 

Unamuno marcó mi juventud, y mi vida.

Unos se iban de fiesta a Lagasca mientras yo me quedaba en casa leyendo Amor y Pedagogía, en las historias de Apolodoro metiéndole fichas a Clarita leí por primera vez la palabra bebedizo. Clara se fue con Federico, que era un chico menos rarito, y Apolodo se suicidó dejando antes embarazada a una sirvienta. El bebedizo no funcionó.

Es más que probable que Laparra no acuda hoy a las diez a los Juzgados a explicar qué hicieron sus socios y él con el dinero que la afición del Castellón y las administraciones públicas les dimos durante seis años para que gestionaran el Club.

No veo a Laparra desde el 2009, en el campo de Pinilla, en Teruel, fumándose un cigarro, mal afeitado, con una camisa de cuello blanco y una chaqueta gris. Parecía triste. Todavía no le había dado el infarto que lo apartó de la presidencia del Castellón pero en su cara se mostraban pocas alegrías. El deprimente negocio de las residencias de ancianos, el crack inmobiliario y el ser considerado un muñeco de trapo por la afición del club que presides no debe ayudar a acostarte por las noches ni satisfecho de tu trabajo ni satisfecho contigo mismo.

Las últimas noticias que tenía de él eran en el complejo de la Calderona, cerca de su casa, en Bétera. Me lo imaginaba tranquilo, servicial con toda la gente que conoció durante sus años de bonanza en un retiro descansado en su cincuentena preocupado ya solo de mantener la resolución de ser feliz, por encima de todo.

Empecé a sospechar que no era así cuando semanas atrás salió su nombre en prensa a propósito de la trama Gürtel y de De Cabo. El campo semántico del artículo era inquietante: pinchazo, blanqueo de capital, trama, detención, operativo, fianzas, alzamiento.

Ayer lo vi en las noticias, decían que era él, vestía unos pantalones blancos-crema, una camisa a rayas y una chaqueta con la que se tapaba la cabeza entera. Iba esposado y flanqueado por cuatro guardias civiles.

Desconozco a qué fue Laparra a Magallón, no sé si iría por amor o por la Gürtel, pero a Magallón, en cualquier caso, no se va por gusto.

La historia del bebedizo, el conjuro de amor, las duchas a las dos de la mañana y el frotarse el cuerpo con tierra de un cementerio es demasiado rocambolesca como para ponerlo como excusa inventada para tapar otra cosa, y demasiado ridícula como para dejarse ver en un tiempo.

Prefiero creer en la teoría del amor, la de un hombre soltero de cincuenta años al que sonrió la fortuna del dinero al calor de la burbuja pero ninguna más, un hombre dispuesto a pagar miles de euros a quien le asegure que haciéndolo será feliz junto a la mujer que ama.

Laparra, paciencia.

 


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